Trabajar más…

para vivir peor. Trabajar más para enseñar menos. Trabajar más para que puedan seguir aprovechándose de las circunstancias los mismos. Trabajar más para que quienes pontifican sobre la calidad de la enseñanza puedan seguir en sus puestos.Trabajar más para cobrar menos. Trabajar más para bloquear la imprescindible renovación del personal académico, docente e investigador.

Sí, estoy hablándoles de la Universidad.

Y, sí. cada vez está más claro que la perspectiva igualitaria es, a la meritocracia, una precondición.

 

Lo que va de Mourinho a Guardiola

Un seminario -marxista, para precisar- en el King’s College London. Un seminario en el que después de abordar las figuras de Álvaro Cunhal, Amílcar Cabral… se llega al gran José. ¿No me creen? Ahí va el programa del workshop:

WORKSHOP – POWER, CLASS AND NATION IN THE PORTUGUESE SPEAKING-WORLD FROM POLITICS TO SPORTS
King’s College London

Dates: 26th of October; 2nd, 16th, 23rd and 30th of November; 7th of December.
All sessions take place on Wednesdays at 13.00-14.00 in room S8.08, Department of History, level 8, Strand Building.

José Neves is Visiting Professor at the Department of History of Kings College. He is also Assistant Professor at the Department of History of the Faculty of Human and Social Sciences of the New University of Lisbon.

E-mail: jose.neves@….

SESSIONS

26th October
Álvaro Cunhal and The Making of the Communist Militant

2nd November
From Álvaro Cunhal to Amílcar Cabral – A History of Nationalist Anti-Imperialism

16th November
Amílcar Cabral, Scientific Inquiry and Peoples’ War

23rd November
Mário Filho and Eusébio da Silva Ferreira – Two of the Many Lives of Gilberto Freyre

30th November
José Mourinho, the History of the Football Manager and the Quest for a Modern Portugal

7th of December
Eduardo Souto Moura, the Architect and the Global Stadium

Workshop Description: This workshop will examine the lives of individuals that were (and in some cases still are) leading personalities in the fields of politics and sports in the Portuguese-speaking world. Taking in consideration the historical context of those lives, we will focus on the national framework of each of the analysed individuals, but we will also relate them to the global context evolving the matters at stake. The workshop mainly focuses on a period ranging from the 40’s to the present day, discussing the lives of individuals as diverse as the African leader Amílcar Cabral (!924-1973) and the Portuguese football manager José Mourinho (1963 – ). Over the course of six sessions, we will also consider the individual cases of the Portuguese communist leader Álvaro Cunhal (1913-2005), the Brazilian sports journalist Mário Filho (1908-1966), the Mozambican-born and Portuguese football player Eusébio da Silva Ferreira (1942 – ) and the Portuguese architect Eduardo Souto Moura (1952 – ). In some of these cases we will take in consideration the whole life time of the individual, in other cases we will point to a specific moment. We are aware that the diversity of the cases under consideration makes us running the risk of dispersion, but the challenge also constitutes an opportunity for stressing historical features transversal to politics, economics and culture – and within these varying from popular culture to arts. In order to achieve this goal, two main questions will guide our analysis during the workshop: the ways trough which the lives under examination reflected and transformed the types of power relations of their age; and how those same lives took part in the making of collective identities that were based on class and/or nation. Therefore, even if each of the six sessions can be attended as an autonomous session, they will all keep in mind common objectives.

A Teo lo trajeron a la UdG…

cuando, creo, todavía no éramos Universitat sino Col·legi. O sea, cuando no éramos UdG. Un concejal socialista de, creo, Salt lo había invitado a hacer una tournée por la ciudad y sus alrededores. Alguien se enteró y me comentó si interesaría que viniese a una clase de Món Actual. ¿Cómo prescindir, a coste cero, de un testimonio de la historia del país? Me esmeré en la presentación, conté, de manera harto convencional que no rutinaria, lo del proceso de Burgos y lo de las condenas a muerte bajo el franquismo. Vino y despatarró a la concurrencia. Incluyendo a un servidor. Dijo, para asombro del numeroso auditorio -tan poco predispuesto a atender a lo que no eran sus emociones-, lo que sigue diciendo: que el verdugo hacía tiempo, a esas alturas, que había cambiado de nombre.

La última vez que lo vi fue en Vitoria. Sí, Vitoria-Gasteiz. En un congreso sobre nacionalistas problemáticos que acabó dando origen a un libro. Le saludé. Apenas recordaba la experiencia. Él había venido para homenajear a Mario.

Veo que Teo no renuncia y sigue en la brecha. ¡Incluso desde La Gaceta! Para decir lo que tiene que decir está dispuesto a atender a quienes le atiendan. Como desde hace mucho tiempo. Desde que decidió que él, en ningún caso, no se convertiría en verdugo.

Me gustaría recordar en qué año vino, ¡coño!, pero me falla la memoria.

La historia del presente

No me dirán que no es jodida.

Pensar, razonablemente, el ayer (in)mediato resulta tarea ímproba.

Por un lado leo el volumen editado por Xavier Díez sobre la transición. Recoge el punto de vista de los autores vinculados a Cuadernos de Ruedo Ibérico. Uno va y se queda con la idea de que la susodicha transición fue, ni más ni menos que, una renuncia en toda regla, una bajada de pantalones colosal por parte de la izquierda política y social.

Por el otro, via twitter -sigo a @adriaduarte87- llego a una entrevista en EL PAÍS de hoy. Va un Nobel de Economía y le preguntan por las tasas de paro que soportamos. Suelta:

Pregunta. ¿Qué ha hecho mal España para tener una de las tasas de paro más altas del mundo?

Respuesta. Para entender lo que ha ido mal en este país hay que remontarse a finales de los años setenta y a los años ochenta, cuando se dio a los trabajadores unos poderes y privilegios que la economía no podía permitirse. Estoy a favor de apoyar a los trabajadores, de aumentar las rentas y de adoptar medidas para reducir la pobreza, pero solo si la economía se lo puede permitir. Para que los empresarios puedan crear empleo deben tener expectativas de beneficio. Por tanto, todo lo que se produzca debe compartirse entre el empresario y el trabajador. En los primeros años posteriores a la restauración de la democracia en España se otorgó a los trabajadores una parte de la producción demasiado grande.

No es lo mismo, no es lo mismo. No sé si seré capaz de desentrañar el qué, el cómo, el por qué… Lo que es seguro es que no siempre la virtud explicativa se encuentra en el punto medio. Punto medio por otro lado inencontrable, por inexistente, entre Martínez Alier y Pissarides.

Votar en Sevilla

Cuando uno se estrena en una circunscripción electoral, como votante me refiero, lo suyo es enterarse de a quién presentan los partidos para saber qué votar.

Como dedujo Pepe, a mi edad me resisto a abandonar el campo de la izquierda. Él lo dejó ir con un punto de ironía -”l’Àngel, un esquerrà que creu que l’esquerra mereix una refundació (i per tant, ¡una oportunitat!)”- y acertó. Es por eso que busco y rebusco en ese campo. Lo que ocurre es que no hay manera. Lo que pasa es que más que ante un campo estamos, propiamente hablando, ante un erial.

El 20-N voto en Sevilla. Si me decido a votar socialista me representará Alfonso Guerra. Lo han leído bien, el gran e irrepetible Alfonso. Si voto a Izquierda Unida lo hará, en caso de salir elegido, un señor de apellido valiente pero de “razones” como la que sigue:

Pepe, al final vas a tener razón. O voto a los últimos discípulos del gran Bronstein, o me paso al liberalismo conservador de una puñetera vez. Como un vulgar Kristol más.

Votar a la izquierda

Vale. De acuerdo. Tal y como están las cosas parece -me lo parece a mí- lo más conveniente. En rigor, siempre me lo ha parecido. Una visión antropológica no muy optimista -diría que más bien conservadora- me lleva a pensar que lo público es vital; que el Estado es, bien gestionado, el mejor instrumento redistributivo del que nos hemos dotado. Una perspectiva republicana, en el sentido clásico, se añade a las susodichas prevenciones. En fin, habría otras cien razones. Y no es el caso.

El problema, en vísperas, es a cuál votar.

Me niego a avalar a una izquierda que apoye a dictaduras. Y Cuba, no tengo dudas al respecto, lo es.

Me niego a avalar a una izquierda que muestre la más mínima veleidad nacionalista. En el colmo del surrealismo, la hay que llega al extremo de compatibilizar en sus lemas soberanismo e internacionalismo. Algo así como la rueda cuadrada

Me niego a avalar a una izquierda que, habiendo podido intervenir siquiera con paliativos, tenga responsabilidades en el actual desastre social y económico, pedagógico y laboral.

Me niego a avalar a una izquierda que tenga como último argumento, frente a la derecha, el de una pretendida superioridad moral.

No es preciso que sea impoluta. No es eso. Aunque lo cierto es que se me agotaron las pinzas -para la nariz. Y ando como Diógenes. Si la encuentran les ruego me lo hagan saber.