Saludos desde el Aljarafe
El tinglado es el nombre que, ocurrentemente, Angelita da a la casa donde vivo. Para mí, nunca lo ha sido. No es ni un mero cobertizo en el que guarecerse, ni tampoco algo parecido, en demasía, al camarote de los hermanos Marx. Más bien consideraría El tinglado como una especie de amable república en la que tuve la suerte de ir a parar no hace mucho. Alguien, otro Ángeles, decidió, por un maravilloso extravío suyo, aceptarme a su lado para compartir los días y las playas, las tardes y la mesa de trabajo, los libros y las horas. Esto me obligó a cambiar de país, y de lengua, dentro de mi país. Es la extraña paradoja que deriva de ser español, catalán, andaluz residente y extremeño consorte.
Las impresiones que dichos cambios reportan son muchas, sobretodo cuando uno tiene una cierta edad y, además, una notable querencia por el sedentarismo. La aventura está siendo espléndida, y seguirá siéndolo. Pero para el camino había que dejar constancia. Todo viaje requiere su bitácora. Y ésta es la mía. O, para ser más exactos, éste será mi cuaderno de viaje en castellano. En catalán dispongo de otro, Des de l’Aljarafe, abierto en un día tan significado como Sant Jordi.
El lector puede dirigirse indistintamente a uno u otro. En cierta medida, abrir El tinglado es el reconocimiento de un cierto, y prematuro, fracaso. Aspiraba también, con Des de l’Aljarafe, a abrir un cauce para que mis amigos y colegas andaluces – ¡no se llamen a engaño! ¡Éste es un bloc de historiador!- pudieran leer, en ocasiones, algo en catalán. Siendo ello todavía posible… va para largo. Como, a fin de cuentas, de lo que se trata es de darse a entender, y las prevenciones y los clichés son tan fuertes aquí como allí –y, seguramente, lo serán en todas partes- me lanzo por la pendiente de un segundo bloc.
En él se tratará, en particular, de temas históricos. Las culturas políticas –el republicanismo, el nacionalismo…- me preocupan, me fascinan, me llegan a inquietar. Pero no sólo hablaré de estos temas. Otros muchos tendrán cabida. Todos aquellos que se mueven a caballo de la política y la cultura, de la literatura y el ensayo o la monografía histórica, de Cataluña y Andalucía, de España y el mundo.
Si les apetece, éste es un cuaderno abierto a sus notas.
Un abrazo,
Ángel Duarte
Posdata: El reparto es de lujo. Angelita es la madre de Ángeles. En la planta inferior –hablando en términos estrictamente arquitectónicos- del tinglado, mora Guillermo, una delicia de persona. Ocasionalmente, la amable república del Aljarafe recibe las visitas de Adrià y de otro Àngel.

Gracias por tu invitación insertada en “Tomares Espacio Público”, soy lector (y colaborador de ello. Me une a ti que sin ser de aquí me he afincado, viniendo desde Madrid me traje compañera manchega, con lo cual de la buena mezcolanza siempre salen buenos residuos. En le Callejón Murillo tenemos la costrumbre de encontrarnos los miercoles a partir de las 19 hrs., no estaría mal contar con ru riqueza en el grugo.