Julio 2, 2008...6:36 am

Albert Camus, la España republicana y la libertad

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El 15 de marzo de 1958, hace medio siglo, Albert Camus, el escritor comprometido con España, el intelectual que se empeñaba en profesar que La libertad sigue siendo nuestra razón de vivir les escribía a los republicanos exilados en Buenos Aires: “Los hombres de mi generación tenían veinte años en la época en que Hitler tomaba el poder y en que se organizaban los primeros procesos de Moscú. Durante diez años, hemos tenido que luchar, primero contra la tiranía hitleriana y contra los hombres de derecha que la sostenían. Y, durante otros diez años hemos combatido la tiranía estaliniana y los sofismas de sus defensores de izquierda. Hoy, a pesar de las traiciones sucesivas y de las calumnias de que los intelectuales de todos los campos la han cubierto, la libertad -y ella ante todo- sigue siendo nuestra razón de vivir”. En ese escrito, Camus reconoce que en los últimos tiempos había estado tentado de abandonar, de renunciar al combate. Pero la juventud húngara, la española y la francesa le probaban, en 1956 y 1957 que la causa no estaba muerta. Por ello se atreve a formular un consejo final: “Olvidad a todos los maestros, olvidad las ideologías caducas, los conceptos moribundos, las consignas vetustas con las que se quiere seguir alimentándoos. No os dejéis intimidar por ninguno de los chantajes ya vengan de la derecha o de la izquierda. Y, para terminar, no aceptéis lecciones, si no es de los jóvenes combatientes de Budapest que han muerto por la libertad. Estos no os han mentido al gritaros que el espíritu libre y el trabajo libre, en una nación libre, en el seno de una Europa libre, son los únicos bienes de esta tierra y de nuestra historia que merecen que se luche y se muera por ellos”.

El reto era crear, también en España, una izquierda alejada de dogmatismos y dependencias exteriores, una esperanza fresca e inexplorada que él concebía desde el pensamiento libre y con la voluntad de dejar atrás la incompatibilidad establecida, por el estalinismo y sus secuaces, entre igualdad y libertad. Franco murió. El muro se derrumbó. No en todas partes, pero cayó. La izquierda se empequeñeció. La traición y la calumnia siguen estando a la orden del día.

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