Julio 9, 2008...12:00 am

En Santiago

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Tras pasar por Portugal llegamos a Santiago. Queda claro que las fantasías iberistas de los catalanistas o los republicanos, los monárquicos y los liberales del pasado fueron eso, quimeras sin sustancia real. A mí, Portugal me queda lejos, aunque humanamente me dé envidia.

Nos hemos acercado a las húmedas tierras del Apóstol no para visitarlo -aunque no estaría de más- sino porque se desarrolla un curso de verano en el que participo. Nos ocupamos de los emigrantes españoles en América, de sus anhelos y frustraciones, de su espíritu aventurero y de un país que no supo, o no quiso, o no pudo, retenerlos. Castellanos y gallegos -de éstos últimos, muchos-, catalanes y valencianos, andaluces y murcianos, hasta vascos… Españoles todos, vaya. Las sesiones se desarrollan indistintamente en castellano y en gallego. Hay que poner un poco más de atención, pero eso es todo. Merece la pena. Pas de problème, mon ami. No ha habido tensiones. O tal vez sí, pero no se han hecho explícitas. Quizás alguno de los asistentes tenga a bien redactar, en las próximas semanas, un manifiesto asegurando que han sido vulnerados sus derechos. O que se le ha faltado al respeto. Vaya usted a saber.

Coda: Xavier A., por si me estás leyendo, y para que no me vuelvas a acusar de hermético, he aquí una posible aclaración, mediante parábola cinematográfica chunga, a mi posición/actitud ante los conflictos lingüísticos. Si tienes cinco minutos, y estás de humor, haz click en  Pas de problème, mon ami! Pero… ten en cuenta la hermenéutica de la cosa: en la persecución el conductor de coche amarillo (SEAT) es el pobre español perseguido por los normalizadores catalanistas (Volkswagen rojo). De lo cual da cuenta el hecho de que, en pleno vuelo, Joan Puigcercós le pregunte a Josep-Lluís Carod-Rovira si quiere que le sustituya al volante. Si no te gusta esta lectura tengo otra. ¿No serán Pedro J. Ramírez y Federico Jiménez Losantos quienes sostienen el diálogo citado? Los sombreros me confunden. En tal caso el personaje perseguido sería la viva encarnación del catalán condenado a la extinción. ¡Qué lío! De lo que sí estoy seguro es de que, cuando la filmación, ¡yo iba en el cochecito partío! Soy el bilingüe de la izquierda. El que no está a los mandos. Un abrazo desde Galicia.

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