Hace ya unos meses, desde finales de abril, que, con mayor o menor fortuna, vengo escribiendo estas notas de historia, cultura y política. Esa es la aclaración que sigue al encabezado y que, por razones de plantilla que no de concepto, a veces se ha perdido por el camino. La quería recuperar hoy, en plena tarde lisboeta, ante la perspectiva de ir espaciando las entradas al blog y con la finalidad de hacer un primer arqueo de resultados.
En realidad la iniciativa ha sido -¿fue?- vista con cierta est upefacción por parte de no pocos colegas de profesión. Parecía una manera -¿más?- de perder el tiempo por mi parte. O, como mínimo, de dilapidar energías que podían tener una aplicación más productiva. Académicamente hablando, claro está. Hay, en España, pocos historiadores que tengan este tipo de espacios abiertos a la información y a la opinión. Existe, en el caso de la contemporaneística, el ejemplo de los blogs de Justo Serna y el de Anaclet Pons. Dos perfiles de blog diversos aunque mantenidos por dos raros -prestigiosamente extravagantes- del gremio. No es menos cierto que las iniciativas parece que proliferan y que, en mi mismo departamento de Gerona, hay quien ha sentido un impulso similar.
En mi caso, la curiosidad, a qué negarlo, vino acompañada de una expectativa: la de ordenar, poniéndolas por escrito, algunas ideas y reflexiones que me rondaban por la cabeza. Junto al anhelo de orden, la necesidad de entablar diálogos, por limitados, circunscritos, episódicos que estos fueran. Las dos, o tres si contamos el deseo de explorar un terreno para mí desconocido hasta entonces, finalidades han quedado satisfechas. En buena medida por la propia naturaleza de la escritura a la que te obliga el medio. “Cuando alguien escoge expresarse, transitoria o permanentemente, mediante la nota, está escogiendo, en verdad, no sólo una forma, sino, con ella, un modo de pensar preciso e inconfundible, que no corresponde a la descarga fulgurante del aforismo, ni tampoco a la interrogación precursora del ensayo…” Martín Cerda, Discurso de presentación en la Academia Chilena de la Lengua de su libro de ensayos La palabra quebrada, 24 de octubre de 1984.
De todo ello se deduce que, aunque en las próximas semanas estivales el ritmo se aligere, hay cuerda para rato.
1 respuesta hasta el momento ↓
Los avatares del blog « Los archivos de Justo Serna // Julio 15, 2008 a 2:10 pm |
[...] 3. Queridos lectores. ¿Seguro que Paul Mathias tiene razón? Aquí se reúne un selecto comité de lectura… Aquí somos así de raros. Hablando de raros, es extraordinariamente gentil, amable, Àngel Duarte cuando a Anaclet y a mí nos llama raros en una entrada de su blog. [...]