No hay tregua. Cuando parece que el temporal amaina, vuelve a comenzar. Es como una de aquellas tormentas tropicales que, cuando la creemos agotada, se reactiva con más fuerza.
La iniciativa del juez Garzón ha puesto, de nuevo, el tema en boga. Las páginas más prestigiosas de este mundo paralelo, y algo descontrolado, que se mueve por internet se hacen eco. También los columnistas en la prensa escrita. Hoy mismo El Cultural recoge las opiniones de destacados profesionales de la historia.
En general, la cuestió se aborda de forma poética. Voy a intentar hacerlo, como mínimo en la primera parte del post, en prosa. Primer problema, el económico. El único que se atreve a sacar, muy veladamente el tema, en El Cultural es José Varela Ortega. En plata, cada exhumación y posterior identificación del adn, siempre que existan familiares vivos del difunto y estos no se encuentren residiendo en América, se situaba, hace dos o tres años, en los 6.000 euros. Un millón de las antiguas pesetas. Hoy el coste puede andar por la mitad. Es lo que presupuestaban un grupo de expertos españoles que trabajaban en Srebrenica. Dividan y, ahora, multipliquen. Sólo en Andalucía las asociaciones que han instado a Garzón a tomar la iniciativa calculan un mínimo de 22.000 desaparecidos. Las apreciaciones más abultadas elevan el monto a los 35.000. Estoy limitándome al volumen del problema en Andalucía. Tengan en cuenta, por un momento, al conjunto de España. Piensen, ahora, en gastos alternativos. Me refiero a gastos sociales. Yo tengo claras mis prioridades. Precisamente, porque no soy un criptofascista ni un necrófilo. Porque creo que este país se merecería una izquierda, y una derecha, que gestionase nuestro presente y preparase el futuro. Porque sé de la distancia, a menudo sideral, entre memoria e historia.
Segundo problema, el jurídico. Aunque estén algo confusos al respecto me imagino que entenderán la diferencia entre personas y restos humanos. Pues bien, lo que hay en las fosas comunes son restos. Por ello hay que pedir la autorización a los familiares. Bueno, pues en esto no hay unanimidades. Ya ha pasado. La familia de García Lorca no quiere que se proceda a la exhumación del cadáver. ¿Tiene que prevalecer su interés sobre el de otros familiares? ¿O no? ¿Van a remover sus restos en contra del parecer y el deseo de sus parientes?
Tercer problema, el político. Se parte de un principio falso, en parte. Las víctimas de la violencia política en la zona republicana habrían sido vindicadas. Hombre, habrá que reonocer que algunas a contrapelo y otras de manera harto incompleta. Por ejemplo, aquellos dirigentes republicanos moderados a quienes el conflicto les pilló en Madrid, tipo Melquíades Álvarez, ¿a quién le toca vindicarlo? El franquismo no tuvo ningún interés en valorarlos, en apreciar el conjunto de su itinerario ideológico, cívico, parlamentario,… En Cataluña hubo un cierto número -para qué poner cantidades- de catalanistas católicos que se hubieran sentido muy alejados de la sentimentalidad de la España nacional. Es difícil saber si se hubiesen quedado satisfechos con las exequias que en algún momento les llegaron a hacer las autoridades del Estado Nuevo. Pero es que hay más, mucho más, toda una casuística en términos de equidad. Volvamos a las fosas. Al médico que se quedó en Don Benito hasta el último momento atendiendo a sus pacientes y que fue fusilado en la tapia del cementerio por un pelotón nombrado por el Comité. A aquel señor que tenía el pecado original de ser una familia de derechas y que fue enterrado junto a media docena de personas y que más tarde, a mediados de los cuarenta, vinieron los parientes a recoger para llevárselo al pueblo, pero no pudieron, porque no podían, porque no había prueba de adn… En fin, volvamos a ese señor, que ya no es una persona jurídica y que acabó mezclado con otros restos bajo una cruz en un monumento ‘a los Caídos’… a ése, también habrá que identificarlo ¿no? Porque los parientes pueden volver a reclamar sus restos. Me han asegurado que se lo están pensando.
Cita de autoridad (sin permiso del autor, siempre un paso por delante):
“Eso es el pasado, lo irrecuperable propiamente.”
Más referencias; las debidas a Juan Planas y en pdf.
Una mirada bien intencionada, tan difícil de rebatir como alejada de la realidad de las cosas AQUÍ
26 respuestas hasta el momento ↓
jserna // Septiembre 11, 2008 a 7:22 pm |
Agradezco extraordinariamente esas palabras tan generosas que se dedican a mi blog y al post en el que hablo de “Compromiso y distancia”. De momento no añadiré nada más, dado que quiero leer detenidamente este post dedicado a las “Fosas y exhumaciones” así como las páginas de ‘El Cultural’. Mañana viernes espero tener una idea cabal.
Angel Duarte // Septiembre 11, 2008 a 7:29 pm |
No es generosidad, es justicia. Se trata de un post un tanto reactivo -fruto de la intensidad dialéctica vivida en sus archivos. Necesitaba espacio para explicar mi actitud ante la iniciativa de Garzón. Saludos entusiastas
Miguel Veyrat // Septiembre 11, 2008 a 7:50 pm |
Me parece muy bien la actitud prudente de Justo, también la tuya Àngel en aducir razones. Pero quiero contestarte enseguida a alguna: No te parecería obsceno cuantificar lo que cuesta la exhumación e identificación de cada cuerpo asesinado, las más de las veces sin sentido, sin juicio alguno, por capricho, venganza y odio? ¿Cuantificamos los beneficios que obtuvieron los vencedores como resultado de la masacre que perpetraron? ¿La utilización durante años y años de capitales mobiliarios e inmobiliarios expropiados o incautados a familias, instituciones, empresas “no leales” al Régimen? No, por favor. Tus demás argumentos pueden y deben ser estudiados y debatidos. Y los restos… los restos fueron antes personas: hoy son restos contra su voluntad y la de los suyos. Tienen derecho a recuperar su identidad, aunque sea para ser restos con dignidad de lo que fueron, lo dicho, personas.
Eduardo Laporte // Septiembre 11, 2008 a 8:00 pm |
Creo que es cuestión de dignidad al menos intentar cerrar (que no reabrir) los capítulos más ignominiosos de la guerra civil y dar a los familiares lo que es suyo -el paradero de sus familiares “ajusticiados”- y hacer después un balance de cuál fue la verdadera crudeza de la represión franquista (y la republicana, por supuesto, pero el que la franquista duró muchos más años, fue más letal y los datos aún están como agazapados).
Aducir galimatías burocráticos y económicos me parece respetable, pero no me convence, amigo Duarte.
Angel Duarte // Septiembre 11, 2008 a 8:10 pm |
Os contesto de madrugada, ahora me voy a la Bienal. Calixto Sánchez, of course. Pero anticipo que la contabilidad es importante, muy importante en esta historia. Vamos si lo que interesa es la mejora de las condiciones de vida y de existencia de los vivos.
Por cierto Miguel, al margen de las gesticulaciones de Garzón en lugares como Andalucía está operando con rigor un proyecto sobre la actuación del Tribunal de Responsabilidades Políticas y de las comisiones de Incautación de Bienes. Que es -ai-làs, de nuevo la contabilidad- la madre del cordero. Vamos, que el saber va por un lado y las agitaciones compulsivas del señor Garzón, por otro.
Ciao, hasta la madrugada!!!!!!
Angel Duarte // Septiembre 12, 2008 a 12:45 am |
De regreso. Espectáculo desigual. En plan clásico, colosal. Pero parece que tampoco escapará a la fusión. Como dijo un sabio: ‘Camarón fue un canse pa’l cante’
Miguel Veyrat // Septiembre 12, 2008 a 8:10 am |
Podríamos discutir y mucho, querido Àngel (no he estado en la bienal pero hasta mi acantilado roqueño llegan los ecos) sobre el “canse” de todos los cantes que nacieron en los descansos de aquel brutal trabajo físico y moral proletario, pasaron por el lumpen y han ido desapareciendo junto a la fusión de la clase obrera en diminuta burguesía. Ya no hay aliento, al menos aquél aliento, ni la fiesta colectiva produce ese aullido de dolor modulado en quejido. De ahí las fusiones disntintas entre todos los cantos que nacieron del mismo modo, del jazz con el flamenco, del reggae con el coro africano y el lamento árabe en balido largo. ¡Qué desgracia, dirán algunos! Pero también se perdieron los cantos sefarditas y hasta las canciones de cuna con que romanos y cartagineses, hititas o mongoles mecieron a sus niños en la cuna antes y después de la batalla. Eso sí, nos queda lo escrito, la inmortal poesía. ¿Las nanas de la cebolla del gran Miguel Hernández? se me ha ido un poco la mente al cielo, aquí está amaneciendo y eso siempre me conmueve las cuadernas y hace que entre un poco de agua (he de calafatear de nuevo). Pero se me entiende, ¿no? De aquellos milicianos de uno y otro bando que cantaban alegres las coplas de cuando apenas no había radio y habían escuchado de sus padres, los unos han sido honrados y el resto escarnecidos con el peor desprecio a quien fue persona, el anonimato: los viejos huesos alentaron algún día, cantaron, amaron, fueron felices, sintieron y un buen día decidieron luchar por aquello que creían que era el andamio de su dignidad. Ahora yacen sin sepultura. El Estado heredero de aquél otro que se alzó con el expolio de la bandera traicionada y vencida, debe gastar lo que sea por devolverles nombre y apellido y honrar sus restos.
Angel Duarte // Septiembre 12, 2008 a 10:17 am |
No sólo se te entiende, sino que, tus primeras líneas, estremecen. Como La pena negra en la voz de Calixto cuando intepreta a pelo, junto a las notas exactas de la guitarra flamenca, sin violines ni otras zarandajas.
Pero, con todo, sigo creyendo que construyes un relato falsamente consolador, dulzón en materia de guerras civiles. Y no me arredro. Sostengo que hay una grave confusión entre memoria e historia. Sostengo que de la primera se ha hecho, a destiempo, un arma de combate. Sostengo que ambas cosas se deben, la primera, a la pérdida de sentido de los profesionales de la historia, y la segunda, a la pérdida de perspectivas reales de acción política por parte de la izquierda.
Y eso que me acabo de levantar!!!
Abrazos
Miguel Veyrat // Septiembre 12, 2008 a 11:18 am |
¿Pérdida de sentido de los profesionales de la historia? O bien ¿Miedo? ¿Cobardía?: de todos es sabido que la historia la escriben siempre los vencedores. Pero ¿desde cuándo historiadores con vello en los testes han emprendido (aparte de algunos exiliados de opinión sesgada, algunos como Ángel Viñas et alii) la tarea de poner las cosas en sus sitios a fin de no confundir memoria e historia, tan unidas y fundidas y confundidas a lo largo de los siglos de mendaz existencia de esta última?
¿Pérdida de perspectivas reales? Sí, mucho oportunismo por parte de cierta neoizquierda tinta en rosa, pero en la forzada negociación (con pistola en la sien en algunos casos) de la Santa Transición, poco tiempo hubo para hablar sino de una rápida amnistía que los “vencedores” interpretaron que se refería también a ellos… ¿Quién podía pensar, quién sabía, quién se atrevía en esos acobardados pueblos de nuestra piel de toro a denunciar a quien a lo mejor había sido hasta entonces (y en muchos casos segía siéndolo) alcalde y jefe local del Movimiento de su pueblo? Memoria… memoria había, sí, medios para expresarla y hacerla operativa sin temor, pocos o ninguno. Ni siquiera entre nuestros funcionarios dedicados supuestamente a investigar y enseñar historia. Tú lo sabes. Justo también.
Miguel Veyrat // Septiembre 12, 2008 a 11:24 am |
No volverán las cabañas de los negros que recogían algodón, sus tabernas sórdidas, no sonarán ya los tambores en la selva africana que llamaban a la fiesta o al combate, ni los chozos de los mineros o los braceros andaluces o murcianos que rasgueaban y entonaban, improvisaban y casi rezaban al cantar. No. A mi la fusión, ya no me sirve, ni las bienales con asientos de butaca y gallinero donde escuchar cantes que ya no tienen sentido porque no están en su lugar: la fiesta improvisada para el descanso del músculo y el alivio del corazón. Corto y cierro, que ya hay bastante dosis mía matinal. La próxima semana vuelvo a Sevilla, espero verte por el Cristina, frente a la Universidad, a tomarnos el primer café de otoño, del curso, viejo amigo.
Eduardo Laporte // Septiembre 12, 2008 a 2:02 pm |
¿De qué pie cojea Angel Viñas? El otro día leí una “cuarta” suya y me pareció muy acertada y sensata, claro que igual era lo que yo quería leer.
Bueno, don Miguel, ya no se pasa con mis pagos. Se le echa de menos, hombre! un abrazo.
Angel Duarte // Septiembre 12, 2008 a 2:02 pm |
Nos vemos, nos vemos… Aunque quizás la cosa tendrá que esperar. Estos días ando de retiro en Sevilla, pero el lunes empezamos las clases en Gerona y ahí estaré hasta fin de año.
Ahora, o en noviembre, habrá que discutir, de cobardías y/o posibilidades en el pasado y de ausencias de proyectos y de la memoria como refugio para todas nuestras desazones en el presente.
Por cierto, antes de ayer, CGT de Andalucía se confesaba desbordada y, en un nuevo salto adelante, pedía que todo el mundo entrase en ebullición a propósito de.
Será que ya no volverán las cabañas de los negros, pero el anarcosindicalismo se ha quedado en esto.
Eduardo Laporte // Septiembre 12, 2008 a 2:03 pm |
No me refiero a qué pie ideológico, sino en fin, si su sesgo es tan acusado que invalida sus argumentos. saluds
Eduardo Laporte // Septiembre 12, 2008 a 4:34 pm |
Sevilla, Girona… que coordenadas más pintorescas las vuestras!!
DC // Septiembre 12, 2008 a 5:05 pm |
Siento tener que volver al asunto de las fosas y las contabilidades pero no me resisto a echar un cuarto a espadas propio en este asunto. Para no andar con rodeos, todo él me parece un atrocidad cínica. No se de qué otra forma calificar este ejercicio maniqueo declasificación de muertos buenos y malos, de asesinos buenos y asesinos malos. El planteamiento que se hace parte del supuesto falaz de que los muertos adscritos al Frente Popular eran defensores de la democracia, de un sistema ordenado de convivencia y de un Estado derecho. Ése en el que la policía y los pistoleros de un partido sacaron de madrugada a uno de los jefes de la opisición para descarrajarle dos tiros. Ése en el que todos los días se preconizaba el extermino de los contarios por ser lo que eran, sin que tuvieran que hacer o dejar de hacer nada. Y a las gentes asesinadas así también se les debe una reparación si es que se admite que ahora hacen falta reparaciones. No vale el argumento de lo que hubiera hecho el franquismo en ese sentido con los suyos. La democracia, el régimen de 1978 que se suponía que acababa con todo eso, no ha proclamado jamás su reconocimiento y homenaje a las victimas inocentes de los partidos y organizaciones del Frente Popular, ni menos ha condenado a los culpables. Siento haberme extendido.
Un abrazo
D
Miguel Veyrat // Septiembre 12, 2008 a 6:38 pm |
Joé qué palo… ¿Hasta diciembre no te veo? Siempre nos quedará París… en el eco del Tinglado de Tomares. Suerte y al toro. No le dije nada a P. pero le vendría muy bien que se completara la matrícula del máster. Mientras tanto, gracias por tus entradas de ánimos, la verdad es que el tema de mirar al este no se les da muy bien a los consumidores de chorizo de este país.
Angel Duarte // Septiembre 12, 2008 a 6:45 pm |
Estamos pendientes, pero no pinta mal. Me lo traigo un día, si él quiere, a Gerona. A ver, a ver… Lo cierto es que hay que leer La mirada al Este cada día, porque trae información de primera mano, nada de refritos y porque los colaboradores son jóvenes con mucha inteligencia y un par…
Estamos ensimismados, eso es cierto.
Mag // Septiembre 13, 2008 a 6:55 pm |
Sobre el tema de la represión, creo que es necesario distinguir la realizada en los años de la guerra, en los que ambos bandos cometieron asesinatos en caliente pero también otros con una sangre fría y crueldad espeluznantes, de la iniciada a partir del 1 de abril de 1939, aunque evidentemente continuación de la iniciada por el bando sublevado desde el 17 de julio.
Y respecto a las fosas, el problema jurídico existe. Para la exhumación de los restos -no personas- es necesaria autorización judicial, lo que pasa es que en este país más de uno y de dos se pasa la ley por el forro. Con sinceridad, creo que el asunto se les ha ido de las manos a las autoridades. Ya veremos en qué acaba todo esto
Juan Planas // Septiembre 13, 2008 a 7:10 pm |
Muy interesante su disertación, Sr. Duarte. Saludos.
Angel Duarte // Septiembre 13, 2008 a 7:14 pm |
Muchas gracias, Sr. Planas. Saludos cordiales.
pd. Aprovecho para notificarle que entre los cambios formales, y de contenido, me gustaría poner La telaraña (nunca lo hago sin notificarlo antes).
Juan Planas // Septiembre 13, 2008 a 7:26 pm |
Puede, pero sólo si se atreve:-)
Haré lo mismo con su Tinglado.
Gracias
Angel Duarte // Septiembre 13, 2008 a 7:32 pm |
Soy un osado. Atento al post de mañana. Sale usted:-)
Gracias
Juan Planas // Septiembre 13, 2008 a 7:37 pm |
Aún con fiebre y anginas me tendrá atento… Qué remedio. Un abrazo.
jserna // Septiembre 14, 2008 a 12:42 am |
Nuevamente, he de agradecer a Àngel Duarte su amable mención, al final del post. Tengo pendiente hablar de estos asuntos que trata…, o colaterales. De los historiadores hablando públicamente del pasado, por ejemplo.
El poeta y el historiador « Los archivos de Justo Serna // Septiembre 14, 2008 a 7:44 pm |
[...] Fosas y exhumaciones « El tinglado de Santa Eufemia Says: Septiembre 13, 2008 at 5:01 pm [...]
pepeelhereje // Noviembre 28, 2008 a 1:59 am |
Viñeta sobre el tema:
http://lagranhoguera.wordpress.com/2008/11/24/ley-memoria-historica-ii/