El pelotón de mosenes
Octubre 9, 2008
En la Pamplona de 1936 los ánimos estaban caldeados. Un batallón de ardientes mosenes, dispuestos a quedarse en la retaguardia, quedan inmortalizados de esta guisa en la plaza de toros.
Siempre habrá alguien que pueda aducir que el momento era el que era y que el personal del gremio estaba siendo exterminado en la otra parte de España. Habrá quien, incluso, pueda aducir que las armas eran defensivas y que no somos lo suficientemente comprensivos. De todas maneras, convendrán conmigo que ni la pose ni el escenario resultan precisamente evangélicos.



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Con tanta uniformidad dan más miedo que los milicianos. Con la Iglesia hemos topado.