No de todos, pero sí de los suficientes.
¡Grande es, no obstante, la debilidad de los hombres! Obligados a obedecer y a contemporizar, divididos y humillados, no siempre pueden ser los más fuertes. Así pues, si una nación, encadenada por la fuerza de las armas, es sometida al poder de uno solo (como la ciudad de Atenas a la dominación de los treinta tiranos), no deberíamos extrañarnos de que sirva, debemos tan solo lamentar su servidumbre; mejor dicho, no deberíamos ni extrañarnos ni lamentarnos, sino más bien llevar el mal con resignación y reservarnos para un futuro mejor.
La Boétie
Añádanse los argumentos racionales

Àngel,
Me vino a la cabeza la célebre cita de las Memoires donde Chateaubriand evoca la entrada en escena del vicio apoyándose en el crimen… Temo que la cosa grandielocuente de la prosa francesa no encaje con la naturaleza esperpéntica del personaje, pero bueno,
Q.-
I amb només 18 anys el va escriure! com diu l’Olesti, un llibre deliciós que tothom hauria de llegir.
Es posible, querido Q., pero la predisposición a abandonarnos ante los tiranos, esperpénticos o no, tiene algo de universal e inmemorial. La versión original de “el vicio apoyándose en el crimen” deja paso al esperpento cuando se proyecta sobre escenarios andinos, amazónicos, tropicales, caribeños…
Abrazo
Efectivament, benvolgut Albert. I si ho diu l’Olesti, un dels caps més ben endreçats de la Udg, amb més motiu.
Salutacions
Chávez nos da una prueba clarísima de que la mayoría de la izquierda actual consideraría a Mussolini uno de los suyos.
Mil gracias, querido Ángel, por tu amable comentario.
Alguien dijo que había sólo tres temas: el amor, la vida y la muerte. Pienso que hay alguno más. Habría que escribir alguno de estos tres temas con mayúscula. Entonces adquiría una sorprendente dimensión.
Abrazos madrileños.
JJP
Àngel,
Qué de sabidurías no solo históricas, republicanas and so on…
Q.-
JJP y JPQ, en el orden que queráis, aquí el aprendiz soy yo. Y no es falsa modestia. Tanteamos y descubrimos, por el camino, que andar y zozobrar es todo uno. Pero hay cosas que resultan intolerables. Durante mucho tiempo, como tanta gente de mi edad, he estado consumiendo abalorios, quincalla,… hasta que decidí ponerle punto final. Si no consigo distinguir ahora lo que es de lo que no lo es, ya no lo lograré nunca. No sé si seré capaz de mantener la palabra dada. Las lucecitas de colores me siguen seduciendo. Por otro lado, está el riesgo de esa actitud tan granadina, y por ello tan nuestra, de la mala follá…
Veremos. En cualquier caso, lo que quería deciros es que mi presencia en este mundo de los blogs, marcada por las dudas, se sostiene gracias a vuestra compañía y a la de otros tantos lectores sistemáticos… No pondré nombres. Ellas y ellos ya lo saben.
Un abrazo
Angel
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