El Che Guevara en Extremadura
Como saben los seguidores de este blog, llevo unos días en Extremadura. Aquí, como en todas partes, tienen su televisión: Canal Extremadura. Como todos los canales autonómicos se nutre del dinero de los contribuyentes y, en buena medida, de la publicidad institucional.
Efectivamente, el primer personaje histórico elegido ha asomado su carita angelical a las pantallas extremeñas: Ernesto Che Guevara. Sí señor, con dos. Se preguntarán, qué tiene que ver el tal guerrillero con la salida de la crisis y con las estrategias para la creación de nuevos empleos. Nada. Sólo que parece que dijo aquello de que seamos realistas y pidamos lo imposible. Es decir, el pleno empleo.
Pudiera ser, puestos a encontrar personajes históricos que estén involucrados en la problemática de las salidas a las crisis y en la creación compulsiva de puestos de trabajo, que a los de la Junta, la de Extremadura, se les ocurriese poner a un personaje alemán, histórico como el Che, que en los años treinta consiguió que en Alemania se alcanzase el pleno empleo. No creo. No era de izquierdas –dicen- y, me imagino, no será reivindicado por la socialdemocracia regional. Pero, por si acaso, que no les sorprenda. Quedan avisados.
El Che instando amablemente a los empresarios extremeños a crear puestos de trabajo:

Pd: Ayer, 18 de julio, pasaron otro anuncio de la misma campaña. Era Franklin Delano Roosevelt el que llamaba a los extremeños a no desesperarse. Ya saben, el New Deal, el día de la infamia,…


Este personaje lo tenemos hasta en la sopa ¿Por què su fascinaciòn?
En España sería fácil de explicar, la izquierda antifranquista no participó de la cura de antitotalitarismo que tuvieron los propios socialistas españoles en el exilio y, en general, la izquierda democrática en el resto de Europa en los años cincuenta del siglo pasado. Es prisionera de una historia que en otras partes no es la propia.
Por lo que hace a otros escenarios europeos… ignorancia, quiero suponer.
GRacias, quizàs en Venezuela nos estamos curando en este momento; aunque uno nunca sabe, el ejemplo de Argentina es terrible en este caso.
saludos
¡Duro país éste para los humoristas, con tanta hierba segada bajo sus piés!