¿A la independencia? se preguntarán. Pues no. A la independencia, no. Les estoy informando de una cosa seria, tangible.
Intenta cortar, en el ampurdanés municipio de Cantallops, los caminos que pasan por el campo de tiro. De hecho, bastaría con que notificasen a los ayuntamientos del lugar que tal día iban a practicar -cosa más que conveniente dada la escasa puntería de la que han hecho gala recientemente en Somalia- y los munícipes se encargarían de velar por el vecindario y los visitantes ocasionales. Como les da pereza pues se limitan, en ocasiones, a hacer esto:
Se abrió, pocos días más tarde, por la presión de vecinos y unos pocos concejales. Otros fueron bastante más acomodaticios.
Por lo demás, los militares del campamento de Sant Climent Sescebes disponen de un coto de caza. Nada que decir al respecto. Reitero lo de la conveniencia de practicar, aunque sea con conejos. El problema de nuevo es que, como se precisan 25 metros entre zona de tiro y camino vecinal, se ha optado por aplicar la máxima de que todo el campo es orégano. O, lo que es lo mismo, que es coto.
Foto: Miquel Serrano
Fuente: Lluís Serrano. Cuando el Arxiu Històric de Girona cuelgue el artículo les pongo el link, para que puedan leer el texto entero.

