Los periódicos catalanes –la mayoría de ellos- han decidido ser empresarios de identidad.

En rigor, lo que han decidido es hacer explícito que operan como productores de la misma. Llevan tiempo haciendo esta función, pero hoy han sido menos prudentes que en otras ocasiones y lo han hecho mediante un editorial compartido.

La identidad catalana se presenta por parte de sus múltiples gestores (políticos, periodistas, intelectuales, profesores de universidad, agitadores culturales) como algo consensual. El corolario es que la gestión de la misma –en forma de estatutos más o menos reformados- no admite matices que procedan del exterior. Se crea, la tal identidad y sus modalidades de gestión, por acuerdo del pueblo catalán –sea esto lo que sea-, sujeto de soberanía último.

Como cualquier científico social sabe –en rigor, lo sabe cualquier persona con sentido común-, las identidades, también las nacionales, son conflictuales, además de conflictivas. Surgen, se consolidan, se transforman, se modifican, conviven con, se complementan… Lo hacen en competencia con, liquidando a,… Y todo ello a lo largo del tiempo.

También sabe, nuestro espectador sensato, que la regulación de las mismas, el acuerdo sobre como concretarlas en términos políticos, cuando escapa a las formalidades establecidas –en este caso las constitucionales (TC)-, acaba como el rosario de la aurora. A esto se le llama experiencia histórica.

En fin, que las unanimidades, incluso las periodísticas, son de temer. Primero, porque son expresión de fingimientos e hipocresías. Si no te las acabas de creer serás tachado de inadaptado. Segundo, porque puedes llegar a creértelas. Lo que, sin duda, es peor. Mucho peor.

Se puede llegar a admitir que las unanimidades –sobre todo si refieren a las identidades- son útiles, necesarias e incluso imprescindibles en momentos de crisis, agresión exterior, riesgo de desaparición. Pero, también que son agobiantes, que tienden a negar la complejidad, que suelen ocultar fragmentos de realidad.

Ustedes decidirán en qué circunstancia nos encontramos.



7 Responses to “Periódicos y editoriales”  

  1. Àngel,
    Aunque por motivos diametralmente opuestos a los tuyos yo tampoco suscribo el editorial conjunto de marras, estoy prácticamente seguro de que si en lugar de referirse al TEMA el editorial hubiera tratado un asunto grave de terrorismo, mucha menos gente se hubiera escandalizado, y tú muy posiblemente no hubieras incluido esta reflexión: “las unanimidades … también que son agobiantes, que tienden a negar la complejidad, que suelen ocultar fragmentos de realidad.”
    O así me lo parece.

  2. ¡Empresarios de identidad! Grande, Ángel.

    Abrazos

  3. 3 Alfons

    Encantat de llegir això.

  4. 4 J. Moreno

    Que la vida iba en serio
    uno lo empieza a comprender más tarde
    -como todos los jóvenes, yo vine
    a llevarme la vida por delante.

    Dejar huella quería
    y marcharme entre aplausos
    -envejecer, morir, eran tan sólo
    las dimensiones del teatro.

    Pero ha pasado el tiempo
    y la verdad desagradable asoma:
    envejecer, morir,
    es el único argumento de la obra.

    Jaime Gil de Biedma.

  5. Se agradecen los comentarios. Tras dos días encerrado -no es una exageración- en el Consello de Cultura Galega discutiendo sobre identidad española en el siglo XX, grandes dudas, excepto en el post.
    Saludos

  6. Se agradece el post. Y mucho.

  7. 7 jplanas

    Hombre, Don Ángel, salude a Fuca (no se le olvide:-)


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